Los mártires de Oxford

Aquellos de vosotros que hayáis hecho ya nuestro fantástico tour (los que no, ya estáis tardando) sabéis de sobra quiénes fueron los mártires de Oxford. El 16 de octubre se conmemora el día en que los obispos Latimer y Ridley se convirtieron en barbacoas humanas en mitad de Broad Street en 1555. Su amigo Cranmer probablemente fuera forzado a contemplar el espectáculo, temiendo, con razón, ser el siguiente. Pero, ¿cómo llegaron, los pobres, a tan triste suerte? ¿Fue su ejecución tan solo venganza furibunda de la muy católica María Tudor, la célebre Bloody Mary?

Placa conmemorativaPara empezar, un poco de contexto: en 1527 el rey de Inglaterra, Enrique VIII, concibió por primera vez la idea de divorciarse de su mujer, Catalina de Aragón, para casarse con Ana Bolena, una moza de muy buen ver de quien se había enamorado como un choto. Para ello postuló a su hombre de confianza, el cardenal Wolsey, que viajó a Roma para conseguir la necesaria dispensa papal. Pero el pobre Wolsey fracasó miserablemente, y la petición de Enrique fue desestimada definitivamente en 1529. ¿Por qué? En realidad el pobre Enrique se labró su propia ruina al respecto, al insistir en que su matrimonio con Catalina fue, en primer lugar, incestuoso y antinatural (¡Catalina había sido la mujer de su hermano!), y, por tanto, la dispensa papal que bendijo aquel matrimonio era ilegal y equivocada. Ahora bien, una cosa es divorciarte de una zagala para casarte con otra, y otra decir que el Papa, legado de Dios sobre la tierra, ha cometido un error. ¡Equivocarse, el Papa! Enrique debería haber sido más listo: de la misma forma que todos sabemos que no hay que tocarle las narices al camarero que te va a servir la comida, no parece muy inteligente decirle al Papa que ha metido la pata hasta el fondo, sobre todo si le estás pidiendo un favor importante al mismo tiempo.


En cualquier caso, Wolsey no consiguió el divorcio para Enrique, lo que le costó perder el favor real (¡y la cabeza!), por lo que el rey comenzó a dejarse asesorar por un equipo nuevo, liderado por un joven abogado de Cambridge llamado Thomas Cranmer. Influido por Cranmer y sus chicos, Enrique comenzó a indagar en la historia de la Iglesia de Inglaterra y, buscando, buscando, llegó a una conclusión sorprendente: ¡el rey de Inglaterra es soberano también de la Iglesia! Una vez llegados a este punto, la cosa estaba ya clara. Asesorado por Cranmer, el rey hizo aprobar en el Parlamento Inglés una ley que suspendía su lealtad a la Iglesia de Roma (1533). En mayo, Cranmer proclamó el divorcio sobre Catalina y las festividades por la boda del rey con Ana Bolena duraron dos semanas. En 1534 Enrique se declaró “cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra”. Había nacido la Iglesia Anglicana.

Enrique VIII fue un rey fascinante que, como sabemos, llegó a casarse seis veces. Finalmente murió en 1547, año en que su hijo Eduardo VI (tenido con su tercera esposa, Jane Seymour), que era un niño por entonces, fue proclamado rey, y un consejo asesor nombrado para gobernar en su nombre, hasta su mayoría de edad. Pero el pobre murió con 16 añitos y, en 1554, María Tudor, hija de Enrique y de Catalina, accedió al trono. María era nieta de los Reyes Católicos de España, nada menos, así que no le hizo mucha gracia encontrarse reina de un país protestante. Se le ocurrió que la mejor manera de devolver a Inglaterra a la senda del catolicismo era quemando protestantes. It’s the Spanish way! Entre febrero de 1555 y la muerte de María, en noviembre de 1558, no menos de 284 personas fueron ejecutadas en la hoguera, lo que le valió a María su sobrenombre, Bloody Mary.

Iglesia St. Mary the Virgin
Iglesia St. Mary the Virgin

En realidad no todas estas personas fueron ejecutadas únicamente por su fe protestante y, precisamente, las razones por las que los Mártires de Oxford fueron ejecutados fueron tanto religiosas como políticas (pertenecían a un partido político ferozmente opuesto al ascenso de María como reina de Inglaterra). Por una razón o por otra estos tres pobres diablos fueron encarcelados en la Bocardo Prison, actualmente la Iglesia de St. Michael, en Cornmarket Street, y juzgados en la Iglesia St. Mary the Virgin, en Radcliffe Square. Latimer y Ridley fueron ejecutados el

16 de octubre de 1555 y Thomas Cranmer cinco meses más tarde, el 21 de marzo de 1556. La sentencia se cumplió por el fuego: la hoguera que acabó con sus vidas se levantó en la actual Broad Street, justo en el lugar en el que el asfalto se rompe, dejando ver una precaria cruz hecha con ladrillos, para señalar el lugar de su martirio.

Torre Sajona donde se encerró a los mártires
Torre Sajona donde se encerró a los mártires

Muy cerca, en el muro de Balliol College, una lápida de piedra recuerda sus nombres y títulos. En 1843, además, se levantó el Martyr’s Memorial, justo en el lugar en el que Woodstock Road y Banbury Road llegan al centro de la ciudad, para que todo visitante recuerde la memoria de los Mártires de Oxford. Unos personajes tan importantes para la Historia local de Oxford que con ellos ponemos fin a la visi… Ah no, ¡eso es cuando os doy la brasa en persona!

4 comentarios en “Los mártires de Oxford”

  1. Me ha interesado sobremanera esta entrada. He visitado Oxford muchísimas veces pero sin un buen o una buena guía y está visto que de hacerlo me hubiera enterado de un montón de cosas que no sé . No había notado nunca la cruz de adoquines, y la historia que cuentas )y muy bien por cierto) no tiene desperdicio.

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    • Me alegra mucho saber que te ha interesado la entrada. Una pena que no hayas podido disfrutar de esta increíble ciudad haciendo alguno de nuestros tours, te aseguro que uno ve la ciudad de otra manera, pero sin duda es la excusa perfecta para volver a Oxford 😉

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